Narrativa

Mimoun (1988)

Un profesor de español llega a Marruecos con el vago propósito de concluir una novela. Se instala en Mimoun, un pueblo del Atlas, y allí se cierne sobre él un extraño tejido de relaciones en el que los personajes se mueven, tropiezan y desaparecen como bolas de un billar americano.

El Marruecos de Mimoun no es un marco exótico, sino un espacio palpitante y hostil donde los personajes buscan la fuerza necesaria para seguir viviendo. Veinte años después de su primera edición, esta primera novela de Rafael Chirbes, que fue tan bien acogida por la crítica y los lectores, sigue brillando en su narrativa como una joya de inquietante belleza.

Fuente: Editorial Anagrama

En la lucha final  (1991)

Los personajes de esta novela, situada en el Madrid de principios de los noventa, son desvelados por un narrador que aún no ha conseguido las credenciales de pertenecer al grupo cuyas peripecias cuenta. Por su relato desfilan los miembros de una nueva clase social, los que ahora pelean por un estrecho cuerpo a cuerpo por el poder y sus migajas, y viven con el sordo y continuo temor a la caída. Amelia, importante colaboradora en una editorial, que vive con Carlos, el “rico” del grupo, pero mantiene fugaces amoríos con otros; José, escritor de éxito, que utiliza la literatura para ocultarse; Concha, su mujer, que defiende despiadadamente el espacio conquistado en una clase social superior que siempre la fascinara; Ricardo Alcántara, el enigmático personaje que, después de un largo exilio, regresa al grupo quince años después… Todos estos personajes constituyen el paradigma ejemplar de una clase social cuya única aspiración verdadera consiste en subir cada día un escalón más, aunque se deleiten en recordar de vez en cuando, con pegajosa nostalgia, los días en que amaban la literatura y la justicia y soñaban con ser protagonistas de la gloriosa “lucha final”.

La buena letra (1992)

Ana le cuenta a su hijo fragmentos de una vida de pequeñas miserias con las que se han tejido las relaciones personales y familiares. Sus palabras se convierten por tanto, en duro legado para una nueva generación que quiere levantarse sobre la inocencia. La buena letra renuncia a narrar los grandes acontecimientos históricos para poner su foco de atención en lo íntimo y cotidiano, en el conjunto de gestos y silencios que marcan las vidas de unos personajes heridos por la traición y la deslealtad; los deseos frustrados y la desesperanza de un sufrimiento inútil en la medida en que sólo sirve para alimentar la voracidad de otros.

Fuente: Editorial Anagrama

Los disparos del cazador (1994)

Un hombre pasa los últimos días de su vida en la casa en la que nunca quiso vivir y que está, sin embargo, cargada de recuerdos. Desde ahí busca construir el rompecabezas de su pasado. Recuerda sus modestos inicios, su ascenso económico y social en el Madrid de la inmediata posguerra, sus amantes y amigos. En algún lugar del trayecto se le perdió el alma y se le desvaneció el amor. Chirbes vuelve al espacio moral de sus anteriores novelas. Nos habla en un tono tenso de una generación que se reclama «inocente», pero que se ha construido sobre los cimientos que pusieron las «manos sucias» de otros.

Fuente: Editorial Anagrama

La larga marcha (1996)

En esta novela, Chirbes traza un recorrido narrativo desde la España de la posguerra hasta el inicio del largo final del franquismo. La mirada del autor pone en evidencia las claves narrativas de nuestra historia. Entre los dos episodios de esa historia que aborda la novela ⎯la posguerra española y la resistencia antifranquista de los años sesenta⎯, dos generaciones caminan delante de un espejo que no devuelve imágenes gratas o autocomplacientes. Hombres y mujeres que se reparten el dolor y la humillación de la derrota (y en algún caso, los despojos y el botín) mientras aprenden la dura tarea de sobrevivir y salir adelante.

Fuente: Editorial Anagrama

La caída de Madrid (2000)

El día 19 de noviembre de 1975, el dictador Francisco Franco agoniza y, al compás de su agonía, se van escribiendo las reglas de un juego: el de la lucha por el poder, que por su naturaleza imprevista coloca todo acto al borde de un precipicio. A este juego se asoman los personajes de La caída de Madrid, y cada uno de ellos enfrenta el futuro con el grado de incertidumbre, de certeza o de frivolidad al que lo condena su pasado.

La novela aborda la dialéctica de clases sociales, el peso y los estragos del tiempo, los recuerdos de infancia y de juventud, el miedo, las renuncias, las contradicciones y el oportunismo para narrar el sustrato de los pactos colectivos sobre los que se fundó la Transición. En La caída de Madrid, Rafael Chirbes vuelve a plasmar su rechazo a pasar la página de la Historia y nos muestra, de nuevo, la necesidad de rescatar el pasado para explicar el presente.

Fuente: Editorial Anagrama

Los viejos amigos (2003)

Un grupo de viejos camaradas son convocados a una cena. En el pasado estuvieron unidos por un proyecto común: la revolución. Ahora, tantos años después, hacen balance de sus vidas. Aparecen, entonces, el vacío, la culpa, el desengaño, el rencor y la traición. Sin dejar cabida a los discursos complacientes, Los viejos amigos propone una reflexión sobre la condición humana y las posibilidades del individuo de intervenir en el curso de la Historia. Se trata esta de una novela de voces obsesivas, que responde a un tiempo de crisis de valores y de renuncia colectiva a tomar las riendas de de nuestro propio destino.

Fuente: Editorial Anagrama

Crematorio (2007)

La muerte de Matías Bertomeu, el ideólogo que cambió la revolución violenta por la agricultura, pone en marcha la maquinaria narrativa que es Crematorio. El dolor se convierte en el espejo cuya imagen devuelve el tiempo que se fue, pero que trae también el reverso de las vidas de una serie de personajes que se levantan sobre oscuros cimientos. A través de ellos, Rafael Chirbes nos ofrece un panorama tan deslumbrante como terrible: la familia como forma de ejercicio de los valores de propiedad, la especulación inmobiliaria, el dinero negro, los negocios sucios y el tráfico de capitales, la droga, el sexo como valor de cambio y como tabla de salvación; la corrupción, en definitiva, que adquiere en la destrucción del paisaje su materialización más evidente.

Fuente: Editorial Anagrama

En la orilla (2013)

La novela se abre con el hallazgo de un cadáver en el pantano de Olba. Su protagonista, Esteban, se ha visto obligado a cerrar la carpintería de la que era dueño, dejando en el paro a los que trabajaban para él. Mientras se encarga de cuidar a su padre, enfermo en fase terminal, Esteban indaga en los motivos de una ruina que asume en su doble papel de víctima y de verdugo, y entre cuyos escombros encontramos los valores que han regido una sociedad, un mundo y un tiempo. La novela nos obliga a mirar hacia ese espacio fangoso que siempre estuvo ahí, aunque durante años nadie parecía estar dispuesto a mirarlo de frente. Heredero de la mejor tradición del realismo, el estilo de En la orilla se sostiene por un lenguaje directo y un tono obsesivo que atrapa al lector desde la primera línea volviéndolo cómplice.

Fuente: Editorial Anagrama

París-Austerlitz (2016)

El narrador de esta historia, un joven pintor madrileño de familia acomodada y afiliado al Partido Comunista, rememora los pasos que le han llevado al último trayecto de su relación con Michel. Michel, el hombre maduro, de cincuenta y tantos, obrero especializado, con la solidez de un cuerpo de campesino normando; el hombre que lo acogió en su casa, en su cama, en su vida cuando el joven pintor se quedó sin techo en París, y cuya entrega sin fisuras le devolvió el orgullo y lo libró del desamparo, agoniza en el hospital de Saint-Louis, enfermo de SIDA. Al principio fueron los días felices, los paseos por las calles de París, el alcohol y el deseo; el placer, en definitiva, de amarse sin más ambición que la de saberse amados. Sin embargo, pronto los lienzos arrinconados en el modesto apartamento de Michel le señalan al joven que sus aspiraciones quedan muy lejos de esa habitación sin luz, de una relación de patio trasero que comienza a quebrarse en la misma medida en que se acentúan los efectos de las procedencias desiguales, las diferencias de edad, de cultura y de clase.

Rafael Chirbes dio por terminada Paris-Austerlitz en mayo de 2015, meses antes de su fallecimiento, tras veinte años de escritura abandonada y retomada intermitentemente.

Fuente: Editorial Anagrama

El año que nevó en Valencia (2017)

Valencia cubierta de nieve: una estampa inusual que se vio en el invierno de 1956. Chirbes tenía siete años, su padre había muerto y la familia celebraba el cumpleaños de uno de sus tíos. El autor oye cómo surgen referencias a la guerra civil y la tensión se apodera del ambiente. Su vida está a punto de cambiar: él no lo sabe, pero esa fiesta es una despedida, y esconde un secreto. Un texto memorialístico de una belleza arrebatadora.

Fuente: Editorial Anagrama

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